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Hemos afirmado que la mayor parte de nuestro sistema conceptual normal esta estructurado metafóricamente; es decir, la mayoría de los conceptos se entienden parcialmente en términos de otros conceptos. Esto plantea una importante cuestión acerca de las bases de nuestro sistema conceptual. ¿Existe algún concepto que entendamos directamente, sin metáforas? Si no es así, ¿cómo es posible entender algo?
— Lakoff, G., & Johnson M.
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La ideología impregna el lenguaje de muchas maneras, y no es la menor la elaboración metafórica: todo el discurso económico y sociológico dibuja un universo de causalidades, de fluidos y circuitos de reparto que conviene desbrozar para comprender, primero, que la existente no es la única forma de hablar de las cosas, y segundo, que en cuanto hablamos «de otra forma», gran parte de las categorías, de las causas y efectos que manejamos de forma natural se diluirán hasta la desaparición.
— Lakoff, G., & Johnson M.
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La notificación es un aspecto esencial. Los actores no son mentirosos porque el público sabe que representan un papel, pero los impostores sí lo son. Una partida de póquer es un caso un poco más ambiguo porque las reglas autorizan ciertas formas de engaño como los faroles, y lo mismo se puede decir de la venta de inmuebles, donde nadie espera que los vendedores revelen con franqueza y desde el principio el verdadero precio de venta. Si Feynman está en lo cierto, si los peces gordos de la NASA habían desalentado la comunicación diciendo, en el fondo, «no nos digáis nada», esto podría ser una especie de notificación. Mulloy, y es de suponer que otras personas de la NASA, sabían que las malas noticias o las decisiones difíciles no debían llegar hasta arriba. De ser así, no deberíamos considerar a Mulloy un mentiroso por no haber informado a sus superiores, ya que estos habían autorizado el engaño y sabia que no se les diría nada. Contribuyeron a crear las condiciones que le condujeron a sus error y a su determinación de no hacerles participes de su decisión.
Feynman observa las similitudes existentes entre la situación en la NASA y la postura de los mandos intermedios en el escándalo Irán-Contra acerca de decirle al presidente Reagan lo que estaban haciendo, como en el caso de Pointdexter. Crear una atmósfera donde los subordinados creen que a quienes tienen la autoridad final no se les debe hablar de temas por los que podrían ser culpados y ofrecer así una vía de escape a un presidente, destruye el gobierno. El ex presidente Harry Truman dijo con toda razón: «La responsabilidad es mía». El presidente debe supervisar, evaluar, decidir y ser responsable de las decisiones. Sugerir lo contrario quizá sea provechoso a corto plazo, pero pone en peligro cualquier organización jerárquica porque fomenta el descontrol y un entorno que admite el engaño.
— Paul Ekman
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Se puede decir que los fines del marxismo, aunque limitados, fueron loables en algunos aspectos puesto que la intención declarada era crear un mundo más justo. Pero los medios y maneras de las sociedades que promovieron el marxismo fueron desastrosos porque, entre otras razones, frecuentemente entraron en conflicto con mecanismos de regulación vital automáticos bien establecidos. El bien del colectivo mayor requería con frecuencia el dolor y el sufrimiento de muchos individuos. El resultado fue una costosa tragedia humana. De igual modo, el carácter incipiente y frágil de los dispositivos no automáticos queda fácilmente demostrado con el nazismo, en que tanto los fines como los medios y maneras contenían profundos errores. Así pues, en la mayoría de los casos, los dispositivos no automáticos son una obra en marcha que todavía tiene trabas debidas a la enorme dificultad de gestionar los fines, y de encontrar los medios y maneras eficaces que no violen otros aspectos de la regulación de la vida. Desde esta perspectiva, creo que los sentimientos siguen siendo fundamentales para mantener aquellos fines que el grupo cultural considera inviolables y merecedores de ser perfeccionados.
— Antonio Damasio
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El error fundamental de los procedimientos racionalistas y empíricos dictados por la doctrina conductista reside, precisamente, en ese aislamiento de las estructuras: se considera absolutamente inútil su descripción, sólo gozan de legitimidad los métodos operativos y estadísticos. Puesto que todas las legitimidades biológicas se fundan en la función de las estructuras, es un esfuerzo inútil llegar sin la investigación descriptiva de las estructuras vivientes a una abstracción de las legitimidades que rigen su comportamiento.
— Konrad Lorenz
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La denominación generalizada de la Física y la Química como «ciencias naturales exactas» es una calumnia contra todas las demás. Ciertas sentencias muy conocidas, tal como la de que toda investigación naturalista solo es científica cuando contiene matemáticas o la de que la ciencia consiste en «medir lo que no lo es», son un tremendo disparate tanto teórico como humano, y además pronunciado por quienes deberían tener mas sentido común.
— Konrad Lorenz
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Hacia finales del pasado siglo Wilhelm Wundt hizo la primera tentativa seria para convertir a la Psicología en ciencia natural; pero aunque parezca extraño, esa nueva dirección investigadora no se orientó hacia la Biología. Aunque por aquel entonces se había generalizado ya la teoría darviniana, los métodos comparativos y los planteamientos de evolución histórica seguían siendo extraños para la nueva psicología experimental. En su orientación, ésta tomo como modelo la Física que por aquellos días celebraba su triunfo con la teoría atómica. Ella supuso que el comportamiento de los seres vivientes debería estar compuesto como toda materia por elementos autónomos e indivisibles.
— Konrad Lorenz
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Asimismo, la confianza depositada en las enseñanzas del maestro, incluso aun cuando estas sean lo suficientemente valiosas para fundar una escuela, es decir una nueva dirección investigadora, implica el peligro de la formación indoctrinada. El gran genio que descubre un gran principio esclarecedor tiende por experiencia a sobreestimar el campo de aplicación. Así lo han hecho Jacques Loeb, Iván Petrovich Pávlov, Sigmund Freud y otros muchos de los grandes maestros. Cuando a ello se agrega que la teoría es demasiado plástica y anime poco a la falsificación, entonces eso, combinado con la veneración profesada al maestro, puede hacer de los alumnos, discípulos, y de la escuela, una religión con su propio culto, tal como ha ocurrido con muchas partes de las enseñanza de Sigmund Freud.
— Konrad Lorenz
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En otro aspecto debo corregir también ciertas declaraciones con objeto de darles una orientación más satisfactoria. Por aquellos días, al comentar el conductismo, escribí que esta doctrina es «sin duda culpable, en muy amplia medida, de la amenazadora desintegración moral y cultural sufrida por los estados unidos». Desde entonces hasta hoy se han elevado numerosas voces en los propios estados unidos para refutar de forma sumamente enérgica ese concepto erróneo.; y aunque se les ofrezca todavía mucha resistencia con todos los medios disponibles, también se les escucha, porque es imposible aherrojar la verdad a menos que se le haga enmudecer totalmente. Las enfermedades espirituales epidémicas del presente, procedentes de América, suelen llegar con cierto retraso a Europa. Así pues, mientras el conductismo decae en América, sigue haciendo estragos entre los psicólogos y sociólogos europeos. Sin embargo, cabe pronosticar que aquí la epidemia remitirá pronto.
— Konrad Lorenz
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Muchas personas parecen necesitar algo mas de la vida mas allá de la moral y de la conducta observante de la ley; mas allá de la satisfacción del amor, la familia, las amistades y la buena salud; mas allá de la gratificación que produzca obrar bien sea cual sea el oficio que uno elija (satisfacción personal, la aprobación de los otros, honor, compensación monetaria); mas allá de la búsqueda de los placeres propios y de la acumulación de posesiones, y mas allá de la identificación con el país y la humanidad. Muchos seres humanos requieren algo que implica, por lo menos, alguna claridad sobre el significado de la propia vida. Ya enunciemos esta necesidad de manera clara o lo hagamos de manera confusa, equivale a un anhelo por saber de donde venimos y adonde vamos, quizá sobre todo esto último. ¿Qué propósito podría tener la vida más allá de nuestra existencia inmediata? Y, junto con el anhelo, hay una respuesta, ya sea bien clara o difusa, y se consigue o se desea un cierto objetivo.
— Antonio Damasio
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