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Si el hombre no consigue más que construir ideologías para dominar, al mismo tiempo que es incapaz de modificar sus modos de vida, hay que preguntarse si la ideología no está destinada a seguir siendo un simple regulador de la supervivencia y del comportamiento paleolítico de la especie. El hombre no sería más que un callejón sin salida de la evolución. En este devenir lo que parece escoger una sociedad industrial donde la acumulación acelerada del progreso técnico no puede paliar el desorden creciente que engendra el mantenimiento de sus estructuras ideológicas paleolíticas.
— Michel Juffé
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Enviado por Juan el Mié, 09/07/2008 - 13:45.
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Aunque el objetivo de esta sección es, entre otros, evidenciar los abusos y la estúpida forma en que la publicidad manipula a la audiencia, en esta ocasión me referiré a uno de sus más abyectos acompañantes. En efecto, el espacio televisivo, con todos los avances de una TDT a pedales, está poblado de publicidad, con su variante de tele-tiendas, además de juegos y participaciones telefónicas entre los que se salpican fragmentos de, por este orden, retransmisiones deportivas, repeticiones de telefilmes, gallineros rosa, noticieros prefabricados, algún largometraje reemitido y más concursos en sus cada vez más retorcidas variantes causadas por una delirante persecución de la originalidad.
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Enviado por Juan el Lun, 09/06/2008 - 19:53.
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Pues efectivamente, en una carrera imparable hacia el desprestigio galáctico y más allá, algún mentecato ha propuesto la kakapedia para el premio Príncipe de Asturias.
Francamente, sería decepcionante, aunque no sorprendente, que se lo concediesen.
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Enviado por Juan el Lun, 02/06/2008 - 20:27.
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La invención de la escritura no fue un asunto baladí. Sus comienzos fueron oscuros, probablemente en las cavernas, sin ningún “I+D+I Team” ni nada.
Desde el principio se hizo evidente que la idea no prosperaría hasta que se desarrollase una versión de sobremesa, porque los muros y las losas eran poco ergonómicos y su manejo exigía del usuario una considerable fortaleza.
Aunque las tablillas de arcilla supusieron un gran avance al permitir que una publicación modesta se pudiese transportar con una reata, incomprensiblemente esta implementación no fraguaba en el mercado.
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Enviado por Juan el Sáb, 31/05/2008 - 20:46.
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¡No respiraba! Un momento... Ahora que lo pienso ¡Todos lo niños nacen muertos, porque no respiran! Pero entonces va su tío, galeno a la sazón, le echa humo de puro en la nariz y ¡resucita! Esta hermosa anécdota se conoce porque... alguien se habrá ido de la lengua. Imaginemos la situación: asiste a la parturienta su hermano mientras se fuma un habano. Tras el parto, el tío diagnostica: ¡t'a muerto, que no respira! Y entonces, le viene la inspiración y decide intentar algo... ¿Masaje cardíaco? ¿Respiración artificial? ¿Unos cachetitos en las nalgas? ¡Qué-vul-ga-ri-dá! Le soplo humo de tabaco que es muy sano y resucita a los muertos y ¡Cof, cof! ¿Qué te dije?
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Enviado por Juan el Sáb, 31/05/2008 - 01:06.
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Mientras termino otros artículos que estoy preparando no puedo sustraerme a la tentación de ir lanzando algunos dardos envenenados a medida que me van provocando.
La memética puede alcanzar eventualmente una de sus máximas expresiones en la publicidad. Como autodefensa ante sus reiteradas e injustificadas agresiones, iré comentando algunos de sus éxitos más logrados.
Por ejemplo, va un publicista y dice: ¿Por qué un parquímetro tiene que parecer un parquímetro? La respuesta es tan obvia como estúpida la pregunta: si un parquímetro pareciese otra cosa, como por ejemplo un dispensador de condones, sólo recaudaría por las noches, y no demasiado. La prueba del nueve del argumento es que por eso los parquímetros los diseñan ingenieros industriales y no publicistas.
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Enviado por Juan el Sáb, 03/05/2008 - 00:51.
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Los datos y fechas que se usan a continuación se corresponden con las aproximaciones más aceptadas por la ciencia actualmente. Aunque estos valores cambiasen en el futuro, las argumentaciones que se exponen no se verían afectadas sustancialmente.
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Enviado por Juan el Jue, 01/05/2008 - 23:14.
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Los elementos de un sistema co-operan procesando información. Como todo el mundo maneja su propio concepto de información, sería aconsejable objetivarlo desde una perspectiva científica. Los conceptos que el físico Claude Shannon expone en su Teoría de la Información parecen extraños e incompletos. Al fin y al cabo, ¿qué significa que la entropía es una medida de la cantidad de información? Pero Shannon estaba muy bien inspirado y mejor asesorado: “¿Por qué no la llamas entropía? (...) Nadie sabe lo que es la entropía realmente, así que en cualquier discusión estarás siempre en una posición de ventaja” le sugirió John von Neumann allá por 1948.
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Enviado por Juan el Lun, 14/04/2008 - 22:18.
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“Ergo sum”, por tanto existo, soy “real”. Sin profundizar en la vieja discusión sobre la realidad y el ser, lo que expone Renato es que para poder pensar es condición previa la de existir. La relación entre existir y pensar no es demasiado congruente, porque no se puede decir que lo que existe piensa, más bien se podría asegurar lo contrario, que la inmensa mayoría de lo que existe no piensa. Entonces, ¿escogió Renato el pensar como prueba de la existencia porque le convenía o percibió alguna suerte de conexión que no supo o no se atrevió a exponer? Evidentemente, no puede sostenerse que todo lo que existe piensa. Por muy laxamente que definamos el proceso de pensamiento, no podemos hacerlo extensivo a todo lo existente.
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Enviado por Juan el Mié, 09/04/2008 - 23:03.
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Dicen que Renato proclamó cogito, ergo sum para comenzar su "Discurso del Método" desde una certidumbre indiscutible. Esta sentencia ha sido analizada desde todos los puntos de vista imaginables. Pese a ello, me arriesgaré a suponer que el análisis cibernético expuesto a continuación no carece de interés.
El primer elemento de la sentencia se presenta como una constatación que, lejos de ser evidente, condensa un complejo maremagnum de conceptos y sobreentendidos. Desde un punto de vista cibernético, “pensar” es alguna forma de procesar información. Por tanto, para pensar, es necesario efectuar operaciones con un sistema de procesamiento de información.
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