Sobre los orígenes de la Psicología

Hacia finales del pasado siglo Wilhelm Wundt hizo la primera tentativa seria para convertir a la Psicología en ciencia natural; pero aunque parezca extraño, esa nueva dirección investigadora no se orientó hacia la Biología. Aunque por aquel entonces se había generalizado ya la teoría darviniana, los métodos comparativos y los planteamientos de evolución histórica seguían siendo extraños para la nueva psicología experimental. En su orientación, ésta tomo como modelo la Física que por aquellos días celebraba su triunfo con la teoría atómica. Ella supuso que el comportamiento de los seres vivientes debería estar compuesto como toda materia por elementos autónomos e indivisibles.

— Konrad Lorenz
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Sobre la formación indoctrinada

Asimismo, la confianza depositada en las enseñanzas del maestro, incluso aun cuando estas sean lo suficientemente valiosas para fundar una escuela, es decir una nueva dirección investigadora, implica  el peligro de la formación indoctrinada. El gran genio que descubre un gran principio esclarecedor tiende por experiencia a sobreestimar el campo de aplicación. Así lo han hecho Jacques Loeb, Iván Petrovich Pávlov, Sigmund Freud y otros muchos de los grandes maestros. Cuando a ello se agrega que la teoría es demasiado plástica y anime poco a la falsificación, entonces eso, combinado con la veneración profesada al maestro, puede hacer de los alumnos, discípulos, y de la escuela, una religión con su propio culto, tal como ha ocurrido con muchas partes de las enseñanza de Sigmund Freud.
— Konrad Lorenz
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Sobre el conductismo

En otro aspecto debo corregir también ciertas declaraciones con objeto de darles una orientación más satisfactoria. Por aquellos días, al comentar el conductismo, escribí que esta doctrina es «sin duda culpable, en muy amplia medida, de la amenazadora desintegración moral y cultural sufrida por los estados unidos». Desde entonces hasta hoy se han elevado numerosas voces en los propios estados unidos para refutar de forma sumamente enérgica ese concepto erróneo.; y aunque se les ofrezca todavía mucha resistencia con todos los medios disponibles, también se les escucha, porque es imposible aherrojar la verdad a menos que se le haga enmudecer totalmente. Las enfermedades espirituales epidémicas del presente, procedentes de América, suelen llegar con cierto retraso a Europa. Así pues, mientras el conductismo decae en América, sigue haciendo estragos entre los psicólogos y sociólogos europeos. Sin embargo, cabe pronosticar que aquí la epidemia remitirá pronto.
— Konrad Lorenz
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La sociedad de la Incultura ¿Cara oculta de la sociedad del conocimiento?, por Gonçal Mayos

En La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos. Se puede descargar desde la página de La Segunda Edad Contemporánea.
Según el autor, es una gran paradoja que, paralelamente a la sociedad del conocimiento, se desarrolle una sociedad de la incultura, pero creo que no hay paradoja donde lo que sigue es una consecuencia inevitable: Ya he dicho que la distribución de rasgos en una población por lo común se ajustará a una distribución normal.
A continuación plantea que “si la mayoría de la población no puede interiorizar tal conocimiento general, resultarán altamente problemáticas sus decisiones políticas a través del voto y la participación democrática”. Lo que se cuestiona es la viabilidad de una organización democrática con ciudadanos sin un bagaje cultural suficiente.
Tras una repaso a los riesgos y problemas para la democracia en una sociedad de la incultura, Mayos alerta sobre debates ciudadanos basados en “prejuicios y posiciones emotivas muy infundadas” y le parece que definitivamente triunfan “los científicos, ingenieros y tecnólogos por encima de los humanistas y filósofos”. Esto no tiene por qué ser malo, los humanistas o filósofos no garantizan la arribada a mejor puerto.
La conclusión, "optimista", es que estamos abocados a “lo que los griegos clásicos llamaban «idiotez»” y que el autor denomina “alienación postmoderna”.
Bien, cierto que el problema está ahí, pero creo que ha existido siempre, siendo la variante “postmoderna” una versión coyuntural del mismo viejo tema eterno.
Peor aún a que los ciudadanos sean ignorantes y se dejen llevar por prejuicios emocionales es que lo hagan los gobernantes y la “casta” que se dedica a la política, que no se caracteriza precisamente por unas virtudes loables.
Creo que estamos condenados a agregar un nuevo capítulo al “Colapso” de Jared Diamond, a menos que modifiquemos sabiamente nuestro modelo de civilización global, asumiendo que hay aspectos en los que la vuelta atrás no es posible. Hay que advertirlo en tiempos en los que se reedita la historia y se corrige la realidad con la “pseudomántica”.
El problema es ¿dónde están los sabios? ¿Dónde los justos? Y ¿de qué serviría que los hubiese, si somos incapaces de reconocerlos?
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La sociedad del desconocimiento, por Daniel Innerarity

En La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos. Se puede descargar desde la página de La Segunda Edad Contemporánea.

Comenta Innerarity que la ciencia transforma la ignorancia en incertidumbre y que el saber en relación a sistemas complejos no permite previsiones fiables. Argumenta que, hasta ahora, el modelo de conocimiento era acumulativo, pero que el actual aumento del saber va acompañado de un aumento “más que proporcional” del no-saber. Todo eso hace difícil para la sociedad distinguir entre quién sabe y quién no. Por eso se aplica, con relación al cambio climático, el “principio de precaución”, que puede considerarse una variante de la apuesta de Pascal, una sacralización de la ignorancia como justificación de la toma de decisiones (políticas).
Paralelamente, afirmar que "la sociedad del conocimiento ha acabado con la autoridad del conocimiento" parece señalar una paradoja, pero creo que, ni la autoridad del conocimiento estuvo nunca universalmente determinada ni aceptada, ni ahora se han multiplicado excesivamente los productores de conocimiento "autorizados".
Concluye el autor afirmando que deben "desarrollarse estrategias cognitivas para actuar en la incertidumbre. Entre los saberes más importantes está la  valoración de los riesgos, su gestión y comunicación. Hay que aprender a moverse en un entorno que ya no es de claras relaciones entre causa y efecto, sino borroso y caótico".
Independientemente de la conveniencia del desarrollo de nuevas "estrategias cognitivas" para afrontar la complejidad, creo que hay que resaltar el hecho de no ha cambiado el mundo, sino nuestro conocimiento de él, y que además, el incremento del conocimiento es, por su misma naturaleza, exponencial.
Voy a intentar explicar esto de manera simplificada: podemos considerar que existen dos formas de conocimiento: el "descubierto" y el "inventado". Lo "descubierto" es próximo a "lo real"; lo "inventado" es "construido" por el hombre. Independientemente de la cadencia con la que se produzcan descubrimientos, ésta será menguante en su proporción con la creciente cadencia en la "fabricación de inventos".
Desde mi punto de vista no hay nada especial en el tipo de problemas percibidos por el autor ni en las estrategias sugeridas para acometerlos. Al fin y al cabo, son sólo aspectos puntuales de una complejidad inevitablemente creciente.
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La sociedad de la ignorancia. Una reflexión sobre la relación del individuo con el conocimiento en el mundo hiperconectado, por Antoni Brey

En La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos. Se puede descargar desde la página de La Segunda Edad Contemporánea.

Dice Antoni Brey en la introducción que "es necesario establecer un criterio claro que permita discernir qué tipo de acontecimiento constituye una singularidad en la evolución de nuestra especie", que se distingue por "una inteligencia que se manifiesta en dos facultades fundamentales: la habilidad para manipular nuestro entorno y la capacidad para comunicarnos de forma simbólica". Creo que ambos criterios se han expresado de forma inexacta. En primer lugar, todos los seres vivos manipulan su entorno, hasta el punto de recrearlo o destruirlo. No es ésta una característica específicamente humana, sino común a todos los sistemas biológicos. Como ejemplo, consideremos que organismos tan primitivos y simples como las cianobacterias, además de fabricar estromatolitos, han liberado la práctica totalidad del oxígeno atmosférico. Podríamos seguir con infinidad de ejemplos, porque la premisa cibernética es que no hay organismo sin entorno y viceversa, en una mutua redefinición dinámica. Para señalar con precisión la diferencia, habría que especificar que la manipulación del entorno es de segundo orden, de naturaleza tecnológica. Así, cuando se habla de "los saltos cualitativos en las habilidades para manipular el entorno, es decir, en la capacidad humana para dominar la naturaleza, tales como el control del fuego, la invención de la agricultura, el descubrimiento de los metales, la revolución industrial o el surgimiento de las actuales tecnologías de la información, han cambiado de raíz nuestra organización social y nuestra forma de interpretar la realidad", se habla de desarrollos y avances tecnológicos. También se podría discutir si la comunicación simbólica es exclusiva de nuestra especie, dependiendo de cómo definíamos el símbolo. En cualquier caso, podemos aceptar que el hombre es un versátil especialista en el uso de tales habilidades. Ciertamente, la comunicación simbólica, desde la aparición del lenguaje, se ha desarrollado con la escritura, la imprenta y los medios de comunicación (televisión, teléfono, servicio postal, Internet…), es decir, con el desarrollo de nuevas tecnologías.

En resumen, la tesis de Brey es que la esperanzadora utopía de una sociedad del conocimiento ha degenerado en una sociedad de la ignorancia porque el volumen de datos que se producen y la falta de capacidad crítica conducen a la “infoxicación”, una dificultad creciente para discriminar lo importante de lo superfluo y para seleccionar fuentes fiables de información. Por otra parte, la televisión, de prometedora herramienta educativa, se ha quedado en “maquina de evasión y entrenamiento pasivo”, mas próxima a la máquina opresora orwelliana, y que embrutece analfabetos funcionales generando un “comunitarismo autista”. Tampoco ve la solución desde la educación, porque “pretender eliminar la ignorancia a través del sistema educativo propio de la Sociedad de la Ignorancia es una paradoja irresoluble”. Además, la tecnología y el conocimiento al acceso de todos, más que fomentar la igualdad es la causa de nuevas formas de desigualdad. El panorama previsto no es demasiado optimista, porque anticipa una disolución del individuo pensante en la masa de una sociedad ignorante.

Desde mi punto de vista, el análisis de Brey rodea la naturaleza del problema: describe una tendencia y la extrapola, pero no la explica. Las causas del problema son dos: la primera es que somos diversos. Como en cualquier población, los rasgos diferenciadores se distribuyen de forma próxima a una curva normal. Todos los rasgos. Regalar libros, bolígrafos, televisores o lo que sea de forma equitativa no va a cambiar esta distribución por otra más uniforme o plana. La segunda es que somos cada vez más: la población crece sin control. Enriquecer el medio, proporcionar a todo el mundo dispositivos de procesamiento de información, no va a limar diferencias por la sencilla razón de que todas las máquinas, por su naturaleza, amplifican en su salida la señal de entrada. Es decir: del mismo modo que una palanca amplifica la fuerza que se aplica en el brazo de potencia, los dispositivos de proceso de información “amplifican” la capacidad de las personas que los usan. Estos dispositivos no son mágicos, no crean de la nada. El popular “de donde no hay, no se puede quitar” tiene su adaptación informática en la expresión “garbage in, garbage out”.

En conclusión, no es que haya fracasado el proyecto de una sociedad del conocimiento, es que nunca existió tal posibilidad. Por otra parte, esperar que al aumentar la cantidad de señal no vaya a aumentar proporcionalmente la cantidad de ruido es una ingenuidad. Finalmente, negarse a aceptar que el incremento del deterioro del medio es consecuencia directa del incremento de la población puede llevar a creer que es posible mejorar el medio social en un proceso independiente. Otra ingenuidad.

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La peor pesadilla


Y entonces... desperté.
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Sobre el sentido de la vida

Muchas personas parecen necesitar algo mas de la vida mas allá de la moral y de la conducta observante de la ley; mas allá de la satisfacción del amor, la familia, las amistades y la buena salud; mas allá de la gratificación que produzca obrar bien sea cual sea el oficio que uno elija (satisfacción personal, la aprobación de los otros, honor, compensación monetaria); mas allá de la búsqueda de los placeres propios y de la acumulación de posesiones, y mas allá de la identificación con el país y la humanidad. Muchos seres humanos requieren algo que implica, por lo menos, alguna claridad sobre el significado de la propia vida. Ya enunciemos esta necesidad de manera clara o lo hagamos de manera confusa, equivale a un anhelo por saber de donde venimos y adonde vamos, quizá sobre todo esto último. ¿Qué propósito podría tener la vida más allá de nuestra existencia inmediata? Y, junto con el anhelo, hay una respuesta, ya sea bien clara o difusa, y se consigue o se desea un cierto objetivo.
— Antonio Damasio
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Sobre la máquina homeostática

Todos los organismos vivos, desde la humilde ameba hasta el ser humano, nacen con dispositivos diseñados para resolver automáticamente, sin que se requiera el razonamiento adecuado, los problemas básicos de la vida. Dichos problemas son: encontrar fuentes de energía; mantener el equilibrio químico del interior compatible con el proceso vital; conservar la estructura del organismo mediante la reparación del desgaste natural; y detener los agentes externos de la enfermedad y daño físico. La palabra homeostasis es el término apropiado para el conjunto de regulaciones y el estado resultante de la vida regulada.
En el curso de la evolución, el equipamiento innato y automatizado de la gestión de la vida (la maquina homeostática) se fue haciendo muy refinado. En la base de la organización de la homeostasis, encontramos respuestas simples como el acercamiento o el alejamiento de un organismo entero en relación con algún objeto; o bien aumento de la actividad (excitación) o bien reducción de la misma (calma o quiescencia). Si seguimos ascendiendo en la organización, encontramos respuestas competitivas o cooperativas.
— Antonio Damasio
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Sobre los prejuicios

Pienso, por ejemplo, que las emociones que conducen a prejuicios raciales y culturales se basan en parte en el despliegue automático de emociones sociales destinadas, desde le punto de vista evolutivo, a detectar la diferencia en los demás porque dicha diferencia puede señalar riesgo o peligro, y promover la retirada o la agresión.
— Antonio Damasio
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