Sobre la ciencia y la ideología

Los autores de No está en los genes son, respectivamente, un genetista evolucionista, un neurobiólogo y un psicólogo. A lo largo del último quincenio, hemos asistido con inquietud al auge de los ensayos deterministas biológicos, en los que sus defensores exponían sus grandiosas pretensiones de ser capaces de localizar las causas de las desigualdades de estatus, riqueza y poder entre clases, géneros y razas en la sociedad occidental a partir de una teoría reduccionista de la naturaleza humana. Cada uno de nosotros ha dedicado mucho de su tiempo a investigar, escribir, hablar, enseñar y desarrollar unas actividades políticas públicas en las que nos hemos opuesto a las vías de opresión utilizadas por la misma ideología determinista. Compartimos el compromiso de elaborar en el futuro una sociedad -socialista- más justa. Y reconocemos que una ciencia objetiva se integra plenamente en la lucha por crear esa sociedad, así como también creemos que la función social de la mayor parte de la ciencia actual es evitar la creación de esa sociedad mediante la preservación de los intereses dominantes, tanto en clase, como en género y raza.

— R. C. Lewontin, S. Rose y L. J. Kamin
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Sectario panfleto

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No es necesario leer una palabra más para comprender que lo que sigue no tiene nada que ver con la ciencia, que no es más que un miserable y sectario panfleto ribeteado con delirios salvíficos. Si hablamos de ciencia, hablamos de un método de adquisición de conocimiento que sigue unas reglas establecidas, entre las que se encuentra la discusión y la argumentación. Por tanto, si se publican artículos científicos que contradicen las posiciones de los autores, no por ello dejan de ser perfectamente lícitos e incluso deseables en el marco de la controversia científica. Alternativamente, si los ensayos que se publican no son científicos, ¿por qué se creen los autores en la necesidad de contestar respaldando su posición con prolija palabrería pseudocientífica, exhibiendo unas credenciales que no les autorizan especialmente para criticar? Continúa la liturgia mezclando conceptos netamente acientíficos como clase, raza, riqueza para redimir a la humanidad en una sociedad más justa, por supuesto, socialista. Y todo ello con la colaboración en la lucha de una ciencia objetiva y salvadora. Todo lo que sigue es pura ideología psudocientífica sin ningún valor. Una cosa son los datos y otra su interpretación. Una interpretación desafortunada no invalida un dato, sino que exige una reinterpretación. Pero la ideología del crítico contamina su crítica porque la ideología no es ciencia, es creencia. Y la ideología contamina todo conocimiento. Como la religión. Por eso se parecen tanto.
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