Mientras termino otros artículos que estoy preparando no puedo sustraerme a la tentación de ir lanzando algunos dardos envenenados a medida que me van provocando.
La memética puede alcanzar eventualmente una de sus máximas expresiones en la publicidad. Como autodefensa ante sus reiteradas e injustificadas agresiones, iré comentando algunos de sus éxitos más logrados.
Por ejemplo, va un publicista y dice: ¿Por qué un parquímetro tiene que parecer un parquímetro? La respuesta es tan obvia como estúpida la pregunta: si un parquímetro pareciese otra cosa, como por ejemplo un dispensador de condones, sólo recaudaría por las noches, y no demasiado. La prueba del nueve del argumento es que por eso los parquímetros los diseñan ingenieros industriales y no publicistas.

Enviar un comentario nuevo