Completemos el póker de ases de la vulgarización en nuestro país: Ya tenemos los ases de la Filosofía, la Ciencia y la Paraciencia; nos queda el de la Salud.
Pero las circunstancias son perversas y no existe ahora un personaje sobresaliente en tal nicho mediático. Por eso se reparte este último galardón en varios accésit.
Hay un pediatra que prescribe métodos de maltrato infantil; un psicopedagogo que pasa consulta en un suplemento femenino; una psicóloga conductista camuflada especialista en adiestramiento Rotenmeyer; un psiquiatra forense que no tiene remilgos en confraternizar con magufos y marujas y un expolicía que anima a las mujeres con obesidad mórbida con compasivos y cariñosos apelativos como "zampabollos".
Tenemos cuatro reyes y una reina para compartir provisionalmente el podio de campeones.

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