Ríos de tinta, minutos de emisión, opiniones y condenas para todos los gustos y el panorama dibujado es deplorable: políticos, periodistas, jueces, etc. rivalizan y compiten por mostrarse ingeniosos, ocurrentes, originales, indignados... cuando deberían esconderse avergonzados. Hablan con arrogancia y suficiencia desde sus poltronas sin mostrar la menor capacidad de comprensión y empatía.
No enlazaré con las execrables imágenes, no lo creo necesario. Tampoco voy a pronosticar lo que sucederá porque indudablemente será mucho peor de lo que consiga imaginar. Sólo quiero llamar la atención sobre la tremenda y miserable injusticia que se está cometiendo con la peor víctima y judas de la tragedia: el pobre chaval que presenció la escena estupefacto y acobardado. Le tocó el peor papel en el drama y al salir de escena, los hipócritas, los ignorantes y los cobardes prosiguen la agresión donde el psicópata la dejó.
Ponte en su lugar. Imagina la escena, la situación, la indignación, el miedo, la vergüenza. Respira aliviado cuando creas que todo ha acabado. Espera un poco verás que todo vuelve mucho peor, amplificado, como una pesadilla. Tú eres la peor víctima, pero te persiguen, te juzgan y te condenan. Somos todos unos miserables...

Enviar un comentario nuevo