Sobre el gobierno responsable

La notificación es un aspecto esencial. Los actores no son mentirosos porque el público sabe que representan un papel, pero los impostores sí lo son. Una partida de póquer es un caso un poco más ambiguo porque las reglas autorizan ciertas formas de engaño como los faroles, y lo mismo se puede decir de la venta de inmuebles, donde nadie espera que los vendedores revelen con franqueza y desde el principio el verdadero precio de venta. Si Feynman está en lo cierto, si los peces gordos de la NASA habían desalentado la comunicación diciendo, en el fondo, «no nos digáis nada», esto podría ser una especie de notificación. Mulloy, y es de suponer que otras personas de la NASA, sabían que las malas noticias o las decisiones difíciles no debían llegar hasta arriba. De ser así, no deberíamos considerar a Mulloy un mentiroso por no haber informado a sus superiores, ya que estos habían autorizado el engaño y sabia que no se les diría nada. Contribuyeron a crear las condiciones que le condujeron a sus error y a su determinación de no hacerles participes de su decisión.
Feynman observa las similitudes existentes entre la situación en la NASA y la postura de los mandos intermedios en el escándalo Irán-Contra acerca de decirle al presidente Reagan lo que estaban haciendo, como en el caso de Pointdexter. Crear una atmósfera donde los subordinados creen que a quienes tienen la autoridad final no se les debe hablar de temas por los que podrían ser culpados y ofrecer así una vía de escape a un presidente, destruye el gobierno. El ex presidente Harry Truman dijo con toda razón: «La responsabilidad es mía». El presidente debe supervisar, evaluar, decidir y ser responsable de las decisiones. Sugerir lo contrario quizá sea provechoso a corto plazo, pero pone en peligro cualquier organización jerárquica porque fomenta el descontrol y un entorno que admite el engaño.

— Paul Ekman
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