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Picasso nació muerto

¡No respiraba! Un momento... Ahora que lo pienso ¡Todos lo niños nacen muertos, porque no respiran! Pero entonces va su tío, galeno a la sazón, le echa humo de puro en la nariz y ¡resucita! Esta hermosa anécdota se conoce porque... alguien se habrá ido de la lengua.

Imaginemos la situación: asiste a la parturienta su hermano mientras se fuma un habano. Tras el parto, el tío diagnostica: ¡t'a muerto, que no respira! Y entonces, le viene la inspiración y decide intentar algo... ¿Masaje cardíaco? ¿Respiración artificial? ¿Unos cachetitos en las nalgas? ¡Qué-vul-ga-ri-dá! Le soplo humo de tabaco que es muy sano y resucita a los muertos y ¡Cof, cof! ¿Qué te dije?

Lo bueno del edificante anuncio es que vende libros escolares, tal vez en la idea de enseñar divirtiendo, para que los tiernos infantes aprendan buenas maneras y se hagan el día de mañana hipocráticos de provecho.

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