“Ergo sum”, por tanto existo, soy “real”. Sin profundizar en la vieja discusión sobre la realidad y el ser, lo que expone Renato es que para poder pensar es condición previa la de existir.
La relación entre existir y pensar no es demasiado congruente, porque no se puede decir que lo que existe piensa, más bien se podría asegurar lo contrario, que la inmensa mayoría de lo que existe no piensa.
Entonces, ¿escogió Renato el pensar como prueba de la existencia porque le convenía o percibió alguna suerte de conexión que no supo o no se atrevió a exponer?
Evidentemente, no puede sostenerse que todo lo que existe piensa. Por muy laxamente que definamos el proceso de pensamiento, no podemos hacerlo extensivo a todo lo existente.